Nadie sobrevive, enserio

Últimamente ha sido difícil encontrar una buena película de terror, una que realmente te deje traumado y sin querer estar ni un segundo solo en tu casa. Se extraña películas como Sexto Sentido, que dejen frases instauradas en el colectivo que te hagan recordar que pueden haber personas muertas dando vuelta por ahí.

Nadie sobrevive no es la excepción. Partiendo porque el título lo dice todo, casi como un spoiler. En una hora veinte, su director Ryûhei Kitamura, te narra muy rápidamente – lo que se agradece por el boom de películas eternas – cómo un asesino en serie, protagonizado por Luke Evans, es asaltado por una familia de delincuentes quienes le roban su auto. Pero la historia se da vuelta, ya que es el asesino asaltado quien termina asechando a este grupo de ladrones que solo buscaba dinero.

Constantemente las respuestas de Emma son irónicas, lo que llama la atención ya que, más que tenerle miedo al personaje de Luke Evans, lo odia. Este hombre la mantuvo secuestrada luego del asesinato a sus compañeros, y cuando le roban su auto, se llevan a su tan preciada Emma que estaba escondida en la maleta. Es aquí donde parte el drama.

Es una película predecible. Se sabe lo que va a pasar desde el minuto quince pero hay ciertos misterios que duran hasta el final, lo que se agradece. Es atractivo también lo ingenioso de las muertes, aunque no así los diálogos. Son conversaciones que podrían calzar en cualquier otra película de terror y que probablemente, los aficionados al género, ya las hayan escuchado en otras ocasiones.

Aun así, no es del tipo de películas que te hacen irte de la sala de cine. Dan ganas de terminar de verla, entender esos datos curiosos que se mencionaron en el principio y la razón de la locura del asesino en serie. La recomiendo para una noche que no haya nada que hacer. Cómprate un chocolatito y súbele el volumen para escuchar los gritos de desesperación.

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