#PonleOreja: Alexia Naomi suelta la cuerda del amor con "Pedazos de mí"
La cantante nacional lo bota todo en una propuesta minimalista que, a pesar de ser íntima, es un desahogo universal.

Alexia Naomi - Pedazos de mí
Tras el éxito de "Respirar" junto a Liricistas, la cantautora chilena Alexia Naomi apuesta por una propuesta fresca con guiños al pop clásico. "Pedazos de mí" no es solo una balada, sino una pieza que captura la esencia del pop en su forma más pura, honesta y minimalista.
A sus 20 años, la semifinalista de The Voice Chile nos presenta un tema que explora las dinámicas de poder de las relaciones, visto desde la vereda emocional.

Lo subió al escenario en su segunda noche del "Radical Optimism Tour" en Sydney.
El corazón de "Pedazos de mí"
Según la artista, el tema central de su nuevo lanzamiento es resumido con la frase: "Probaste jugar a ser Dios". "[La frase] Resume esa idea de idea de idealizar a alguien que termina teniendo el control. La canción muestra cómo se encuentra la libertad al salir de ahí”, explica Naomi.
"Pedazos de mí" no necesita samples complejos, ni solos de guitarra imposibles; basta con un par de acordes para cumplir con su misión: entregar calma.
Las intenciones de Alexia Naomi
Según Alexia, su intención era crear un sonido más simple y auténtico en un contexto musical sobrecargado de producción. "Quería que la esencia estuviera en la letra y melodía, con una batería natural y la guitarra como protagonista”, comenta.
La composición de "Pedazos de mí" es un reflejo autobiográfico de la vida de Naomi, que junto con elementos ficticios, crea una balada universal que puede ser dedicada silenciosamente, sin que la otra parte lo sepa.
"Escribí la canción en mi pieza con mi guitarra, como lo hacen artistas como Shakira o clásicos del pop. Es un proceso íntimo, casi como escribir un diario”, confiesa la cantante.
"Pedazos de mí" sabe a playa, pero no tiene ese toque veraniego, es más bien un atardecer reflexivo e íntimo, tal y como se puede ver en el videoclip del tema, en donde Naomi recorre sola la costa de una playa no especificada, despidiéndose de un examor.