El rey que bajó del cielo en la Quinta Vergara: 20 años del día en que Daddy Yankee conquistó el Festival de Viña 2006
Dos décadas han pasado desde que el Big Boss puso bailar a la Quinta. Un show que marcó un antes y un después en la historia del género urbano en Chile.
Festival de Viña
Entre los sombreros de mariachi que esperaban ansiosamente la salida de Alejandro Fernández al escenario de la Quinta Vergara, brillaban cadenas y bling-bling proveniente no de cualquier barrio, sino de un Barrio Fino. Y es que para ese entonces, la noche del domingo 26 de febrero de 2006, el Festival de Viña vaticinaba lo que sería una jornada histórica para el reggaetón y para el certamen viñamarino.
Hacía un par de años que un tal Ramón Ayala había conquistado las radios norteamericanas bajo el nombre de Daddy Yankee, pero le faltaba consagrarse en el escenario más importante de Latinoamérica; una tarea en la lista de pendientes que tachó desde el primer instante en que Sergio Lagos tomó el micrófono. Como si se tratase de una sesión de freestyle, desde la garganta del animador brotó una presentación que quedó grabada en la retina de los presentes en la Quinta y de quienes esa noche sintonizaban Canal 13:
"Aquí he soñado con la vida, aquí he jugado con la suerte, yeah yeah yeah. Aquí la maldad está prohibida. Yo no soy de ningún barrio a la deriva, yo soy de barrio, pero de barrio fino, yeah yeah yeah. Soy de barrio, pero de barrio fino. Aquí nació un joven que no sabía que le tenía deparado el destino. Destino que lo llevó hasta la música, la que le ha dado grandes privilegios y satisfacciones, pero ninguno tan importante y tan significativo como el cariño y respeto de su público. Evolu, revolu, evolución, en cierta forma todo es vanguardia en Viña 2006. Daddy, usted tiene la última palabra".
Y el Big Boss decendió de los cielos en su trono.
El grupo colombiano invitó a la artista chilena al escenario de la Quinta Vergara para cantar el hit "Soy Yo".
La noche en que el reggaetón hizo bailar al Monstruo
Bailarines, motos, bajos estruendosos y, por supuesto, un perreo intenso tanto en el palco como en la galería. Nadie fue indiferente a los hits de Daddy Yankee. ¿Cómo alguien podría haberse resistido a moverse con "Gasolina", a levantar las manos con "Machete" o a quedarse sin voz con "Lo que pasó, pasó"?
Años después, La Tercera buscó recordar la histórica noche desde el testimonio del animador. Durante la entrevista, Lagos recordó aquella noche, sobre todo la reacción del público: “Fue un momento increíble. Nunca sentí tanta energía en la Quinta Vergara como en ese instante. La Quinta temblaba. Había una química muy potente entre el público y Daddy Yankee (...) Me alegra mucho que ese momento sea tan recordado hasta el día de hoy”.
El boricua cerró con broche de oro la penúltima noche del Festival de Viña 2006, en una jornada que confirmó que el reggaetón no era una moda pasajera. Aquellas Antorchas y la Gaviota de Plata fueron la prueba fehaciente de que el género ya tenía la bandera puesta en el territorio. Aquel temible ente gigantesco, digno de la literatura lovecraftiana, que los diarios apodaban "El Monstruo", cayó rendido al piso... y allí se quedó, perreando.