Champaña y lágrimas: El alocado festejo de Timothée Chalamet tras el campeonato de los Knicks
El cuadro neoyorquino de básquetbol, del que el actor estadounidense es fanático desde pequeño, se coronó campeón después de más de 50 años de sequía.

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Si hay alguien que no ha dormido nada ese debe ser Timothée Chalamet. El actor en este último tiempo ha dejado de lado los posters de las películas para cambiarlos por las pantallas de los estadios de básquetbol, vistiendo la camiseta de su equipo favorito: los New York Knicks. En la última campaña del cuadro neoyorquino, el intérprete se transformó en el amuleto de la suerte oficial y este sábado no podía faltar a la cita más importante de la franquicia en más de cinco décadas.
El protagonista de "Dune" viajó hasta el Frost Center en San Antonio para ver en vivo cómo su equipo del alma rompía una sequía de 53 años sin levantar la copa, desatando la locura total en plena cancha.

Colin Farrell, el actor detrás del mafioso, dio a conocer que su personaje tendrá un número reducido de escenas en la esperada secuela.
"Prefiero mil veces esto que los Oscar"
La emoción de Timothée fue tanta que dejó una de las frases del año, tirándole un sutil palo a la industria del cine. En medio de los festejos en la cancha, soltó: “Prefiero mil veces esto que los Oscar”. Y por si quedaban dudas de su felicidad, sumó un: “Los Knicks son campeones, cariño”.
Obviamente, sus dichos no pasaron indiferentes en redes sociales. Muchos recordaron de inmediato que el actor ya cuenta con cuatro nominaciones a los Premios de la Academia (incluyendo Mejor Actor y Mejor Película), pero todavía no ha podido abrazar la estatuilla dorada.
Festejo en el camarín
A través de sus redes, pudimos ver a Timothée Chalamet registrando cada rincón de la celebración con su celular. Pero el momento más top de la noche llegó después, cuando Chalamet se coló en los camarines para abrazar a Jalen Brunson, la superestrella y base de los Knicks, quien se coronó como el MVP de las Finales tras anotar 45 puntos en el último partido.
Para el actor, que hoy tiene 30 años, esto es un sueño hecho realidad. La última vez que los Knicks llegaron a una final él era solo un niño, por lo que forma parte de toda una generación de fanáticos que jamás había visto a su equipo tocar el cielo, tal como destacó USA Today.


