Día del Orgullo LGTBIQ+: ¿Por qué se conmemora cada 28 de junio?
Un repaso por la historia de los disturbios de Stonewall en 1969, el hito que transformó la resistencia colectiva en el origen del movimiento social y cultural actual.

27 de junio de 2026/SANTIAGO Miles de personas participan de la versión 2026 de la marcha del orgullo, la cual inició en plaza Italia y recorrerá la alameda. FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO / Hans Scott
El fin de junio concentra una de las movilizaciones sociales más masivas a nivel global. A través de marchas, intervenciones culturales y el despliegue de la bandera arcoíris, el Día del Orgullo LGTBIQ+ busca cada año posicionar las demandas de igualdad en la agenda pública, recordando que la libre expresión de la identidad sigue siendo un eje de lucha vigente.
La cultura y el activismo salen a la calle anualmente con nuevas consignas, ya que la jornada nunca pierde su foco político ni las razones de por qué se marcha el 28 de junio desde hace décadas.

La convocatoria partió desde las 14:00 horas en el nuevo eje Baquedano y se dirigió hasta el sector de Los Héroes, dejando diversas pancartas y postales para enmarcar.
¿Qué pasó el 28 de junio?
La conmemoración responde directamente a los hechos ocurridos en Nueva York en 1969, conocidos como los disturbios de Stonewall. La revuelta comenzó cuando efectivos policiales ingresaron al bar Stonewall Inn, ubicado en el barrio neoyorquino Greenwich Village. Según consigna una publicación de National Geographic, se trató de una redada rutinaria en la cual los efectivos reunieron a personas trans, drag queens y kings que se encontraban en el lugar para ser detenidas por travestismo, que en ese momento era ilegal.
Esto despertó la reacción de los presentes, escalando hasta un levantamiento que se extendió por los siguientes cuatro días. Según National Geographic, “a este suceso se lo considera como el inicio del movimiento de liberación gay y un hito histórico para los movimientos sexodisidentes”.
Un antes y un después
Si bien existían antecedentes de protestas, Stonewall coincidió con un contexto global de revoluciones contraculturales durante la década de 1960. El quiebre definitivo radicó en la respuesta colectiva y la apropiación de la calle frente a la autoridad, lo que transformó la resistencia en una estrategia de visibilidad permanente.
Según National Geographic, este hito funcionó como el “primer ladrillazo” que inició “un proceso de lucha cultural contra la represión y la violencia”. De este modo, la fecha resignificó la exposición pública del colectivo: aquello que históricamente se impuso ocultar o reprimir pasó a convertirse en el origen del Orgullo LGTBIQ+ y la organización social.


