La nueva conexión que podría cambiar para siempre cómo los santiaguinos llegan al aeropuerto
Su conexión con la red de Metro reducirá drásticamente los tiempos de viaje desde distintos puntos de Santiago.

CL - Metro de Santiago / Hans Scott
Llegar al aeropuerto podría dejar de ser uno de esos viajes que obligan a salir con horas de anticipación “por si acaso”. La futura Línea A del Metro de Santiago promete cambiar una de las principales dificultades para quienes deben trasladarse hasta el Aeropuerto Arturo Merino Benítez: la incertidumbre sobre cuánto demorará el trayecto.
La clave está en que el proyecto no solo contempla un recorrido rápido hacia el terminal aéreo, sino que permitirá conectar el aeropuerto directamente con la red de transporte público de Santiago, integrándose con Metro y RED Movilidad.

La futura conexión con el Aeropuerto Arturo Merino Benítez será completamente subterránea, tendrá 6,5 kilómetros de extensión y solo contará con dos estaciones.
El ahorro será mucho más que siete minutos
La cifra más llamativa del proyecto es conocida: desde la futura estación Huelén, en la Línea 7, hasta el aeropuerto serán apenas 7 minutos de viaje.
Pero el verdadero cambio se dimensiona al considerar el trayecto completo desde distintos puntos de la capital. Según las proyecciones oficiales, desde Baquedano el viaje al aeropuerto podría reducirse de 84 a 31 minutos, mientras que desde Pedro de Valdivia pasaría de 89 a 34 minutos. Desde Los Héroes, en tanto, bajaría de 78 a 34 minutos.
Es decir, el beneficio no estará solamente en el último tramo: buena parte del tiempo que hoy se pierde en el desplazamiento hacia Pudahuel podría desaparecer.
En cuanto a los detalles técnicos, la Línea A tendrá 6,5 kilómetros completamente subterráneos y solo dos estaciones: Huelén y Aeropuerto. El trazado cruzará las autopistas Costanera Norte y Vespucio Norte y contará con trenes ligeros capaces de alcanzar hasta 80 km/h.
Los convoyes tendrán conducción automática, aire acondicionado, accesibilidad universal y puertas de andén, siguiendo estándares tecnológicos presentes en las Líneas 3 y 6.
La obra tiene una inversión proyectada de US$365 millones y se estima que movilizará cerca de 9,5 millones de pasajeros al año. Su entrada en operación está proyectada para 2032.



