Pablo Stipicic Detrás Del Beat

#DetrásdelBeat: Pablo Stipicic y el cómo dejar fluir la música

"Lo más magnético, era lo más auténtico", nos contó el productor nacional que ha trabajado recientemente con Gianluca, Javiera Mena, Princesa Alba y más.

Estamos de vuelta con un nuevo capítulo de nuestro #DetrásdelBeat, un espacio donde conversamos con distintos productores musicales de la industria y en esta oportunidad, se trata nada menos que de Pablo Stipicic.

Con casi una década de trabajo, ha indagado en diversos estilos musicales y no menor, en dos oportunidades (2018 y 2020) ha sido elegido como «Mejor productor» en Premios Pulsar.

Ha trabajado con Rubio, Kali Musta, Electrodomésticos e incluso con Gianluca, Javiera Mena y Princesa Alba. Sin embargo, el camino de Pablo Stipicic ha sido de introspección personal para descubrir cómo dar los siguientes pasos en la música.

#DetrásdelBeat: Pablo Stipicic

¿Qué es para ti ser un productor musical?

Tiene, tiene tantas aristas que hay productores que hacen una pega completamente distinta a otros. Hay algunos que son mucho más compositores, otros más ejecutivos, que son los que forman equipos… Pero para mí, es tratar de ser esa figura que que que permite que los artistas puedan llevar a cabo su música, o sea, a materializarla entre comillas. Desde conseguir buenas interpretaciones, buenas ejecuciones, hasta tener buenas canciones.

La producción de la música es todo eso. El productor es como un una persona que está acompañando al artista y que trata de poner a la vista la autenticidad del músico para lograr conectar con la gente.

Tú llevas muchos años trabajando con distintos artistas, distintos estilos musicales… Retrocedamos un poquito y hablemos un poco de las primeras producciones que hiciste: ¿Qué recuerdos tienes de las primeras canciones que trabajaste?

Las primeras veces lo primero que hice eran ideas no más. Tenía poquitas cosas para grabar y grababa como por hobby. Y como que rápidamente tuve clientes, entre comillas. Como que tuve siempre esa suerte, aunque las primeras primeras cosas que hice fueron súper amateur. Son proyectos que no siguieron adelante, que no trascendieron… Y bueno, los hacía cuando todavía vivía en la casa de mi mamá.

Yo siempre siento que el 2015 fue el primer año en que empecé a realmente producir de verdad, a pesar de que partí antes. Fui un productor que no dijo mucho que no al principio. Cosa que agradezco ahora, porque por un lado me dio mucha experiencia técnica. Y por otro me dio la posibilidad de crecer.

No sé si recuerdo alguna canción como favorita así de esa época, porque fueron tantas cosas y tantas que no trascendieron, que no llegaron a mucho. Lo veo todo como una gran masa de trabajo que me dio como un capital inicial y mi bagaje como técnico. En esos años trabajaba de una manera súper distinta… Antes no tenía tan presente lo de darle autenticidad al músico y creo que es como un error de productores, quizás de los más jóvenes.

En mi caso eso sí tuvo que ver con la experiencia, como que dejé de ser dictatorial con los artistas en sentido decir «esto está mal», «esto está bien». Antes yo pensaba «no, esto estaba desafinado; dejémoslos ultra mega afinado artificialmente si es necesario que se note artificial». Ahora ya no hago eso. Quizás eso fue lo que empezó a ser diferente, que todo empezó a mejorar lo que yo hacía.

Y para hacer este cambio, que si bien es algo que se vivió en la música desde ahí en adelante, igual eso que tú decidiste no abusar tanto del autotune… Yo no sé si eso fue a raíz de las horas de vuelo que tú traías o si fue otro trabajo el que te hizo cambiar ese switch.

Yo creo que ambas cosas… Así como que empecé a darme cuenta que lo que era más magnético, siempre era lo más auténtico. Que a veces hay propuestas súper imperfectas con errores, pero igual es arte. Así, al final es como una pintura es surrealista, aparece una nariz gigante y no es un error. A veces la música también pueda ser así.

Y como que me fui dando cuenta de eso, de repente la misma música que a mí me empezaba a gustar más o la que más a mí llegaba o me emocionaba, no era necesariamente era la más perfecta. Y al final, la música más perfecta es más genérica. Como estas producciones -sin desmerecerlas porque son una maravilla-, pero los artistas más mega mainstream, como que todo es perfecto, perfecto, todo suena increíble, todo es como una perfección absoluta que no es fácil de hacer.

También me fui dando cuenta de que yo no era, quizás, ese tipo de productor y que me gusta igual como la cosa con más realismo. No recuerdo el momento exacto donde empecé a tomar esa decisión, pero como que comencé a soltar algunas cosas. Empecé a sentir que no llegaba a buen a un buen resultado.

Rubio, Javiera Mena y otros proyectos de Pablo Stipicic

Sé que esta pregunta es algo difícil, pero a todos se las hago: ¿Cuáles son tus tres trabajos favoritos?

Me ha gustado hacer muchas, muchas cosas, otras que me han cargado… Y que ya no las hago tanto, por suerte. Pero yo creo que sí puedo decirte tres proyectos.

Lo que he hecho con Rubio me ha gustado mucho porque ha sido un proceso con mucho espacio para mí. He podido mostrar cosas, probar cosas. Es un proyecto súper ecléctico, súper experimental. No es un proyecto que busca hacer como ultra mega gigantesco y creo que es una súper buena vitrina de lo que yo hago. Es un trabajo súper bonito como que está en la suya.

Ahora estuve trabajando un disco con Javiera Mena («I. Entusiasmo») También me ha encantado trabajar con ella porque además de ser muy talentosa y como muy artista, en el sentido de que es muy, muy sensorial, así como muy poco racional. Me llevo súper bien con ella y me encanta su onda; he aprendido harto con ella también.

También me ha encantado lo que estamos haciendo y creo que con Gianluca, el disco que hicimos, «Yin Yang» que salió en 2019, también fue súper bueno porque fue como un tremendo aprendizaje. Fue un disco difícil, era sobre cómo aliarme ante este artista de trap de 20 años… Yo siendo alguien de 35. Tuve que ceder mucho y aprender muchas cosas, códigos que no conocía y tener mucha confianza en él. Creo que ese disco igual fue como un granito de arena de autenticidad o de o de una búsqueda más propia de él.

Ahora estoy trabajando con la Princesa Alba, estamos haciendo unas canciones que están super buenas; también con una artista argentina que se llama Daniela Espala, que es increíble. Con Nicole también lo hemos pasado súper bien.

A propósito de eso, ¿cómo entraste a la música urbana, al trap? Porque tal como tú dices, enfrentar un género donde hay mucha más gente joven, de donde vienen con otros tipos de influencia, otro tipo de generación también para trabajar… Y tu venías de trabajar con Fran Straube (Rubio) o con Javiera Mena que tiene un sello electrónico…

El primer vínculo con Gianluca se dio porque la Fran lo invitó a una canción, y ahí lo conocí a él y a su productor de ese momento. Yo le manifesté mis ganas de trabajar con ellos… Fui super explícito y me costó igual que me pescara. Luego conocí al Poli (Polimá Westcoast), a la Princesa Alba… Como que de alguna manera me validé a través de Gianluca, porque también él es super respetado en el rubro y por sus pares.

Todos ellos tienen una aproximación diferente a la música: Son super libres. Como que dicen «por qué no se va a poder hacer esto», y eso es muy interesante. Y además eso hace que le pongan un énfasis a otras cosas importantes, como la letra, la canción en sí… Y de repente los músicos de escuela, por ejemplo, le ponen énfasis a cosas que a nadie le importan, y que está bien. Pero a mí me gusta que le pongan atención a esas otras cosas porque es lo que conecta con la gente.

No sé si tienes alguna forma en específico de trabajo…

Las dos maneras en que más trabajo es: Juntarnos en el estudio y hacer algo de cero, así completamente de cero. Y lo otro es comenzar a armar algo o alguna idea, enviarla y después empezar a trabajar sobre algunas de ellas. He trabajado de esas dos manera y son las que más me acomodan, porque también hay gente que ya tiene alguna idea suprema y llega y te dice quiero producir esto.

La metodología de Princesa Alba y los próximos proyectos de Pablo Stipicic

De los últimos artistas con los que has trabajado, ¿cuál te ha sorprendido mucho?

Con la Javiera Mena ha sido como una montaña rusa jajaja. Porque es súper intensa y es una persona súper especial. Con ella me ha gustado mucho trabajar y creo que con la con la Trini (Princesa Alba), también. Ella es es muy exigente, busca que todo sea muy como ella quiere que sea. Busca es que sea todo muy pop, que la melodía sea muy rica, interesante. Que la letra sea muy clara. Que el concepto sea muy entretenido.

Además que encuentro que ella es súper máquina, se le ocurren mil ideas, y prueba hasta que elige la que más le gusta. Y eso igual me ha llamado harto la atención. Es super super matea y eficiente.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere comenzar a iniciarse en esto de la producción musical o en la música en sí?

Es que es que traten de ser súper fieles a su a su perspectiva, de ser auténticos lo más posible. La música tiene que tener un grado de libertad. Un espíritu un poco más salvaje, más fluido. Y lo otro es hacer harta música e ir viendo qué va pasando.

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